Participación y protagonismo infantil: encuentros y desencuentros entre la letra y la experiencia de vida de niñas, niños y adolescentes de sectores populares

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Por Norma Duarte, Asociación Callescuela

Resumen:

Este artículo tiene como propósito aportar a una necesaria y urgente reflexión acerca del derecho a la participación de NNA a partir de los aportes de la CDN y de la idea de protagonismo infantil que surgen de las experiencias concretas de Niñas, Niños y Adolescentes Trabajadores (NNATs) organizados en el Paraguay. Necesaria, porque a 30 años de la CDN, el concepto de participación y la idea de participación que de allí emergen, no son suficientes para explicar y comprender la experiencia vital de organización de NNA, justamente de los más marginados de Paraguay y de Latinoamérica. Y urgente, porque la vida de cientos de miles de NNA está todavía en la pobreza y en el silencio.

Palabras claves: participación, protagonismo, Convención sobre los Derechos de las Niñas y los Niños, sectores populares, organización

  • Un recorrido por la CDN, el derecho a la participación: premisas para la reflexión sobre la experiencia de NNATs.

A 30 años de la Convención Internacional sobre los Derechos de la Niña y el Niño (CDN), y a 29 años de su ratificación por el Estado paraguayo, estamos en condiciones de afirmar con bastante seguridad que nadie puede negar su impacto en la relación Estado-Infancia y sociedad, en el mundo y en especial en América Latina, región en la cual existen profundas desigualdades. Esta es la Convención más reconocida y aceptada de todas, en efecto, hasta la fecha ha sido ratificada por 192 países y el proceso de adhesión por parte de los Estados ha sido de los más acelerados: 49 países han ratificado en los dos años siguientes a su creación en 1989.

Mencionamos de manera breve que la CDN establece una serie de derechos para las niñas y los niños, referidos a la salud, la vida, la educación, la recreación, la protección contra la violencia y contra toda forma de explotación, la discriminación y el derecho a opinar, a ser escuchados, a asociarse.  Con ella se instaura en 1989 el nuevo paradigma de la protección integral, desde donde “se habla y promueve una relación del Estado con todas las infancias” (Bácares, 2012:90). Sin  entrar a profundizar en el desarrollo del paradigma, destacamos sus implicancias en la relación Estado-sociedad-infancia, puesto que aporta a la idea central de este artículo. En consecuencia, vamos a recurrir a los elementos significativos de la protección integral, siguiendo los cuatro elementos identificados por Camilo Bácares:

Concepto de protección: se genera un cambio muy importante en relación al paradigma que le antecede, el de la doctrina de la situación irregular, pasando “de un encubrimiento del control social”, por decirlo de una manera sintética y, utilizando las palabras del autor citado, a la intervención no solamente en la situaciones de vulneración, de daño, sino también y, de manera complementaria, en las causas, en los factores de riesgo: “la protección deja de ser sinónimo de tutela y encierro por unos contados derechos como la alimentación, educación, salud, pasando a significar garantía y defensa de todos los derechos inscritos, reconocidos y pactados en la Declaración Universal de 1948 que luego toma su forma para los NNA en el lenguaje de la CDN” (Bácares, 2012:90)

Consenso de Derechos para el NNA: como portadores de derechos, NNA “gozan de la categoría de ciudadanos”.

Desvanecimiento de la propiedad privada: la familia no es la única responsable de la niña o niño. NNA tienen derechos y su vulneración por parte de otras personas e instituciones puede ser sancionada o castigada. “NNA tienen derecho y son sujetos de interés público”.

Reconocimiento público y político de NNA: Los derechos, como acuerdos políticos concretados en leyes, generan responsabilidades en el ciudadano y en el Estado. Con la Protección Integral, el que “pasa a una situación irregular” —por identificarlo con paradigmas anteriores— es la persona o la institución que vulnera el derecho del NNA o la que es responsable de esa situación. La niña o niño es asumido como sujeto social que se configura por su contexto histórico, cultural, geográfico, social, es decir, por la diversidad de fuerzas en las que está inserto.

Estos elementos mencionados nos permiten identificar algunas premisas fundamentales para llegar a nuestro propósito:

La infancia es una construcción social: la infancia no es un fenómeno natural solamente. El ser NNA no está definido solamente por cuestiones de edad o biológicas como el crecimiento físico. La infancia es además una construcción social y la realidad nos muestra una amplia diversidad de ella. Con la CDN, a lo que hemos llegado es a un consenso jurídico en relación a un ideal de infancia más o menos universal.

En el Paraguay y en Latinoamérica, la vida cotidiana nos muestra una amplia gama sociocultural de las infancias: la infancia indígena, la del sector campesino, la que vive en la ciudad, en los bañados y en los barrios de alto nivel socio-económico, la de los asentamientos y tantas otras que podemos ir citando según la zona geográfica, la cultura y hasta la escuela a la cual concurren.

La CDN es un aporte histórico que modifica la relación NNA-Mundo: Con la Convención se reconoce el derecho que tienen NNA a la formación de un juicio propio, a la libertad de opinión y de expresión, a ser escuchados, a buscar, recibir y difundir ideas, a ser informados y a acceder a la información, a la libertad de asociación y de reunión, a la libertad de pensamiento y de conciencia. Pero, el derecho a participar, así literalmente, solo aparece en el artículo 31 que establece que los Estados reconocen el derecho de niñas y niños a participar libremente en la vida cultural y en las artes. En esta premisa podemos afirmar que la CDN es un piso, no un techo, por tanto, como parte del derecho positivo, como simbolización de un pacto político, como nos dice Bácares, requiere de mecanismos que garanticen el ejercicio de ese derecho en todos los ámbitos como la escuela, la familia, los gobiernos locales y centrales. Si no es así, todo queda en letra muerta. Al decir de Marta Martínez Muñoz (2001), los derechos de participación contenidos en la Convención están tan generales que dan muy poco margen para el ejercicio efectivo por parte de NNA; en la misma línea, un colaborador de la CONNATs suele graficar: “la CDN reconoce el derecho a la participación de NNA, pero con freno de mano”.

La participación de NNA es sustancial para la transformación hacia otros mundos posibles: La democracia es una condición política necesaria para el debate y la construcción de la participación de NNA. Uno de los desafíos más importantes para la humanidad es la transformación de la democracia representativa en una democracia participativa donde todas y todos seamos actores y el poder se construya y se ejerza desde abajo. En el Paraguay, en 1989 cae Alfredo Stroessner luego de 35 años de sangrienta dictadura. Coincidente con los 30 años de la CDN, cumplimos también 30 años de intento de construir la democracia. Queda mucho por andar, por repensar la democracia con la inclusión de los NNA como actores.

  • DEL DERECHO AL HECHO

Habida cuenta del reconocimiento que se da en la CDN a NNA como Sujetos de Derechos,  con derecho a opinar y a ser escuchados en los temas que les afectan, nos preguntamos si estos avances en el marco normativo han permitido realmente o por lo menos ha facilitado que  cientos de miles de NNA cambiaran sus condiciones de vida. Si han permitido garantizar los mecanismos de políticas públicas que los hayan hecho salir de las situaciones de pobreza, de profundas desigualdades, de la marginalidad y del sufrimiento cuando hay emergencias como las inundaciones y otras crisis  y, sobre todo, en las situaciones de despojo, desarraigo y violencia en aquello que constituye la base de las desigualdades en el Paraguay, que es la distribución de la tierra.

Nos referimos en la primera parte de este artículo a la idea de que la CDN es un piso, por encima de ella todo, por debajo de ella nada. NNA, especialmente trabajadores, indígenas, campesinos, de los Bañados, aquellos que conocemos como sectores populares, que luchan de manera cotidiana y también de manera organizada para acceder a sus derechos, son ellas y ellos los que nos ofrecen pistas para avanzar por sobre la base de la participación como un enunciado, a la construcción del protagonismo de las infancias como actores sociales.  

Habiendo asumido como premisa que la infancia es una construcción social, éste artículo se inspira en una experiencia de NNA de Asunción, Departamento Central y Alto Paraná aglutinados desde hace años en un movimiento que se conoce como CONNATS (Coordinación Nacional de Niños, niñas y Adolescentes Trabajadores). Para ello, avanzamos en relación al significado del “protagonismo infantil” como un paso que trasciende a la participación más allá del marco que da  lo normativo y que está sustentado en las experiencias de lucha de los pueblos.

En Latinoamérica, hace por lo menos 40 años que se dan experiencias de protagonismo de NNA, especialmente de NNATs. Así, la Coordinación Nacional de Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores (CONNATS) del Paraguay en el 2019 cumplió 20 años como instancia de articulación de organizaciones y grupos de NNATs, pero que tienen sus orígenes en grupos y organizaciones de base aglutinados ya en la segunda mitad de los 80, y, a nivel de la Región, en el Perú, el Movimiento de Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores Hijos de Obreros Cristianos (MANNTHOC), que nació 13 años antes que la convención y el Movimiento Latinoamericano y del Caribe de NNATs (MOLACNNATs), que nació un año antes de la Convención, en 1988.

El concepto de protagonismo infantil implica la salida de las infancias a la arena política, es decir al espacio público, entendido como el espacio donde se debate y se toman decisiones sobre la cuestión social. Los NNA de los sectores populares, y en general todos los NNA del mundo, enfrentan muchas dificultades para asumir este papel protagónico. Nos referimos a la convivencia de paradigmas y culturas de infancia anteriores a la que trae la Convención, que marcan la relación entre las instituciones del Estado, la sociedad en general y, por qué no decirlo, hasta de los movimientos sociales de personas adultas propios de los sectores populares. El adulto centrismo o también identificado por otros autores como “paternalismo”,  el etnocentrismo y la cultura patriarcal son algunas de las principales dificultades. El protagonismo de los NNA pone en cuestión esas culturas dominantes de infancia.  Los movimientos de Niñas en México, Argentina, Chile y otros países, generan rupturas que marcan hitos en el protagonismo infantil y juvenil.

Así los NATs, desde sus organizaciones y movimientos, han colocado y siguen colocando su voz y su práctica sobre los elementos que caracterizan la participación y el protagonismo:

“Participar es  opinar en la escuela, en la casa;  es hablar; compartir ideas; es integrarnos;  organizarnos; aprender nuevas cosas;  dejar que otros opinen; es estar presentes; es proponer; llegar a una conclusión; es tomar decisiones; comunicarse, dialogar”.

“El protagonismo es ser actor principal en los hechos donde los NNA tenemos derechos. Es poder. Ser protagonista no es solo estar presente, es aportar, es luchar por lo que queremos”.

Como parte de las conclusiones del encuentro de NNATs de Latinoamérica (2001) dicen que: “el protagonismo implica escuchar, es un proyecto de vida colectivo, aprendemos a ser protagonistas y nos construimos así, porque significa ser humildes, con identidad propia, tolerantes, solidarios. Implica tener poder, que es conocer y defender los derechos, no es aplastar al otro, es lo contrario, es ser solidario con el otro, es ser democrático. También significa que debemos ser responsables en nuestra participación, es decir debemos hacer las cosas bien, con calidad, eso significa poner nuestro mejor esfuerzo, vamos a cometer errores pero sabemos que pusimos lo máximo de nosotros. El protagonismo también es tener iniciativa, es decir ser creativos y no copiones, no repetir modelos,  y que no nos digan que porque somos pobres, o somos niños de la calle que no podemos hacer nada. El verdadero protagonista es el que hace que los demás desarrollen su protagonismo, así podemos hablar de una participación protagónica. Tenemos que hablar de un protagonismo organizado.  En nuestra sociedad podemos ser protagonistas y podemos compartir el protagonismo con los adultos.  Hablamos de un protagonismo de todos, no hablamos de un protagonismo donde los niños vamos a estar por encima. Nada de uno encima de otro. No hay verdadera participación sin protagonismo, una verdadera participación es cuando nos hace protagónicos. Todo es para construir   una sociedad más justa, más solidaria y que todos tengamos capacidad de lucha”.

Es importante destacar que los NNA que ejercen protagonismo no disputan el terreno de los adultos. Muy por el contrario, ellas y ellos hablan de un protagonismo compartido. En rigor, lo que demandan es ser respetados y reconocidos como personas con identidad propia, que tienen una lectura de la realidad que viven y un análisis de cómo esa realidad les afecta y, sobre todo, que tienen sueños, deseos y luchas. En esto del efectivo ejercicio del protagonismo cabe la sentencia  de que “una y otra vez el punto de ruptura en donde la comprensión y la paciencia de pronto se agotan, es en la pretensión de los niños a participar” (Liebel, pág. 121). Como organizaciones, colaboradores, educadores y acompañantes adultos que hemos tomado el protagonismo infantil como criterio orientador para la lucha por los Derechos de NNA,  vemos y sentimos de manera cotidiana en las manifestaciones que vierten las personas adultas en el ámbito de las escuelas, el funcionariado público, en los medios de comunicación, entre otros. Cuando los NNA ocupan la calle, alzan sus voces y reivindican derechos reclamando acciones concretas, entonces se escucha: “son NNA manipulados por adultos” o “no quieren estudiar, por eso hacen huelgas”. La expresión más común es la que dice: “desde que los NNA  tienen derechos ya no se los puede corregir” o “no saben sus obligaciones”.

El protagonismo infantil, como discurso, como forma de explicar un fenómeno que emerge en Latinoamérica, se toma del concepto de protagonismo popular que explica el papel de los movimientos sociales que luchan por la transformación de modelos de exclusión, como los movimientos obreros, los sin tierra, las mujeres, los indígenas. Los elementos y valores que sostienen este pensamiento son formas que critican y superan el adultocentrismo, el etnocentrismo, y representan pensamientos emancipatorios.

El protagonismo infantil implica que NNA ocupen el espacio público, es decir, ese espacio donde se debate la cuestión social. “La cuestión social como el conjunto de las expresiones de desigualdades de la sociedad capitalista madura”, donde los NNA de los sectores populares son los rostros más elocuentes, “son también expresiones de resistencia y rebeldía” (Iamamoto, 2003:41). Es así que, como forma de resistencia, los NNA ejercen su protagonismo en la forma más cotidiana, a través de sus luchas diarias, cuando trabajan en la calle, en el mercado y en la casa para contribuir a la economía familiar, es lo que M. Liebel llama un protagonismo espontáneo.

La otra forma es el protagonismo organizado, cuando los NNA “establecen una relación solidaria para hacer valer sus intereses y derechos. La forma ideal son los movimientos de NNA que son dirigidos por ellos mismos. El máximo nivel del protagonismo organizado es cuando los movimientos de NNA han ganado un peso cualitativo y cuantitativo en la sociedad, de manera que puedan influir en las decisiones sociales y políticas que afectan a los NNA en el presente o los pueden afectar en el futuro” (Liebel, 2007:129).

El protagonismo infantil es un proceso permanente y dialéctico, que se desarrolla y que puede alcanzar diferentes niveles y como todo proceso puede desarrollar más o menos determinados criterios de acuerdo al contexto y la particularidad histórica de los grupos. M. Liebel identifica algunos de los criterios importantes de desarrollo del protagonismo infantil: la participación, la representatividad, la proyección, la solidaridad, la autonomía y la continuidad. (Liebel, 2007:139).

La Coordinación Nacional de Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores (CONNATs) se define a sí misma como “un movimiento social paraguayo, de niños, niñas y adolescentes que se identifican como trabajadores y del sector popular, organizados en grupos de base y nucleados en una coordinación nacional que cree en el protagonismo organizado y la solidaridad de los sectores populares y especialmente de los NATs, en la valoración crítica del trabajo y en este como un valor, en la urgencia de un cambio social que debe ser construida en forma articulada con las organizaciones populares de adultos, porque queremos contribuir en la construcción de una vida mejor, una sociedad más igualitaria para todas las personas, especialmente para los sectores populares”.

Desde esta instancia, durante el 2019 y en el marco de los 30 años de la Convención, realizaron un proceso de análisis de la realidad, apoyados por una metodología participativa, lúdica, que les permitió mirar de manera crítica la realidad de sus familias, de sus comunidades y del país, identificando aquellas situaciones que afectan sus vidas, no solo en el presente, también sus proyectos de vida, sus sueños y de las personas a quienes aman y con quienes tienen vínculos solidarios, en sus comunidades, en sus grupos organizados, en el trabajo, en el mercado, la calle, al terminal de ómnibus, en la chacra.

Ellas y ellos llegaron a la conclusión de que el tema de la distribución de la tierra es el problema central que les afecta en el presente y que afecta sus vidas proyectadas al futuro. Rescataron la lucha de las personas adultas, sus abuelas, sus abuelos, sus madres y padres, que debieron migrar del campo a la ciudad expulsados por la falta de trabajo; el apoyo al modelo de producción familiar; la denuncia por la falta de acceso a servicios básicos como salud y escuelas. A través del relato de las personas adultas, de documentos y datos de la realidad, conocieron cómo llegaron a la ciudad, las luchas, las angustias y las alegrías. En los relatos, identificaron que los momentos de alegría, de esperanzas y felicidad fueron justamente cuando estaban unidos en la lucha por un lugar donde vivir, cuando compartían las carpas, las ollas populares, las gestiones ante las autoridades y la resistencia ante los desalojos, porque también en la ciudad debieron ocupar tierras para poder tener un lugar donde vivir.

Encontraron que existen, solo en el departamento Central, más de 400 asentamientos urbanos y que la mayoría de los miembros de su movimiento provenían de algunos de esos asentamientos, al igual que de Alto Paraná. Investigaron y vieron que casi ninguno tenía títulos de las tierras donde están viviendo, y algunos estaban experimentando la posibilidad de un desalojo, por el litigio de la tierra o por proyectos de obras públicas. Tenían noticias  y veían desalojos violentos en asentamientos campesinos y urbanos. Conocían las luchas de las familias de los Bañados de Asunción y de las comunidades indígenas urbanas de Asunción y del Departamento Central. Los invitaron y compartieron jornadas de análisis, escucharon los relatos  de las luchas de las personas adultas, conocidos de ellos en las comunidades, en las comisiones vecinales, buscaron entender el entramado social, político, cultural, económico que se da para que en el Paraguay existan tan profundas desigualdades, en particular en el derecho a la tierra, ya que ellos se encontraban, como nietas y nietos, algunos como bisnietos, de quienes habían migrado del campo en busca de mayores posibilidades para el cumplimiento de sus derechos.

La CONNATs, con el apoyo de adultos acompañantes, pensó en una metodología que garantice que todas y todos pudieran expresarse. Tomaron el tiempo necesario para que delegadas y delegados, electos en sus grupos, hicieran un proceso de ida y vuelta, de discusión y rediscusión con sus grupos acerca de los problemas, las causas, los efectos en sus vidas.

Identificaron acciones y concluyeron que sus voces serían escuchadas, sus propuestas tenidas en cuenta solo si se unían. Más allá de la identidad propia de sus organizaciones o grupos, tenían que unirse como NNA del sector popular, que sufren las mismas situaciones de violencia, de incumplimiento de sus derechos y que el reconocimiento de sus territorios, donde viven y sueñan, no era solo una cuestión de título o de papel, sino mucho más que eso, era ser reconocidos en sus derechos como comunidad y exigir ser sujetos de las políticas públicas, y no solo objetos de asistencia.  Por eso identificaron todo este proceso con un slogan: “Sin tierra no hay trabajo ni vida digna”. Con una declaración conjunta y con sus demandas fueron a visitar a Ministras y Ministros, difundieron todo por los medios de prensa y en las redes sociales: “Queremos que nos escuchen y tengan en cuenta lo que decimos y lo que exigimos”.

Así, los NNATs organizados en la CONNATs, los NNA de Pueblos Indígenas que viven en contexto urbano, los NNA campesinos, los que viven en los Bañados,  vivencian a través de sus organizaciones y de sus vidas cotidianas, los valores y el significado del protagonismo y nos van mostrando los que llamamos criterios de desarrollo del protagonismo, dándonos  pistas a las organizaciones, grupos e individualidades de adultas y adultos que acompañamos sus luchas, para entender, comprender y descifrar a estas infancias que ya están siendo protagónicas.


Bibliografía consultada

  1. CUSSIANOVICH, Alejandro. “Ensayos sobre infancia. Sujetos de Derechos y Protagonistas”. Tomo I. IFEJANTs.  2006 – Lima – Peru.  

  2. BÁCARES JARA, Camilo. “Una aproximación hermenéutica a la Convención sobre los Derechos del Niño”. IFEJANTs. 2012 . Lima –Peru

  3. IAMAMOTO, Marilda. “El Servicio Social en la contemporaneidad. Trabajo y formación profesional”. Biblioteca Latinoamericana de Servicio Social. Brasil. 2003

  4. SCHIBOTTO, Giangi. “Espacio público y participación infantil”. EN NATs, Revista Internacional. N° 18 , Año 2010

  5. ALFAGEME, Erika, MARTINEZ M. Marta y otra. “De la participación al protagonismo, propuestas para la acción”. Edición Plataforma de Organizaciones de Infancia – Madrid – 2003

  6. LIEBEL, Manfred. “Paternalismo, participación y protagonismo infantil” EN https://programainfancia.uam.mx/pdf/publicaciones/participacion/paternalismo.pdf

  7. Sistematización del proyecto de Fortalecimiento de la CONNATs, Escuela de formación de dirigentes – Asociación Callescuela – Asunción – 2013

  8. CORDERO ARCE, Matías. “Hacia un discurso emancipador de los derechos de las Niñas y Niños”. IFEJANTs – Lima – 2015

  9. TORRES, Liz y DUARTE, Norma. “Memorias y conclusiones del VI Encuentro Latinoamericano y del Caribe de Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores y V Seminario Pedagógico de Educadores. Asociación Callescuela – Asunción 2001

    NORMA DUARTE Es Trabajadora Social, Profesora en Ciencias Económicas y Educadora Popular.
    Es Directiva de la Asociación Callescuela y miembro de esta organización desde hace más de 20 años. Fue Directora Nacional de la Dirección de Protección y Promoción de Derechos de la Secretaría Nacional de la Niñez y la Adolescencia (hoy MINNA) en el periodo 2008-2012. Es Asesora y colaboradora de la Coordinación Nacional de Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores (CONNATs).

    Link para leer la revista completa: http://bit.ly/revista_cdiaobserva10