Chespi: pequeño, pero de efecto letal

El crack mata y rápido. El elevado poder aditivo que tiene esta cocaína fumable, también conocida como “paco” o “chespi”, marca presencia en la primera pitada. El daño también se hace sentir y es irreversible.

Camilo Verruno, conocido experto argentino en la materia, subsecretario de Prevención de las Adicciones y profesor titular de Salud Mental de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, revela que el crack lleva solo 5 segundos para atravesar la barrera hematoencefálica y producir efectos en el sistema nervioso central.

El aumento de la frecuencia respiratoria y tensión arterial, taquicardia, sudoración, temblor en las extremidades, adormecimiento de los labios, náuseas, vómitos y sensación vertiginosa son algunos de los síntomas. Los pulmones son los principales órganos expuestos. Tos con expectoración, dolor torácico, neumonía, tuberculosis pulmonar, abscesos del pulmón y embolia séptica, son algunos de los síntomas ocasionados por los consumidores.

Verruno explica que el efecto se divide en cuatro etapas: la primera es de euforia, que dura de 2 a 5 minutos, en la que disminuyen las inhibiciones y provoca una sensación de placer y seguridad; en la segunda se da la disforia, aparece una sensación de angustia, depresión e inseguridad; la que sigue conlleva la necesidad de seguir fumando para salir del estado anterior; y en la última se dan las psicosis y alucinaciones, así como la agresividad.

(Abc Color –  19 de agosto de 2012) – http://goo.gl/09KQ2

Fuente: Reseña “Niñez y Adolescencia en los Medios” de la Agencia Global de Noticias

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